colegio kuruwi primaria

cdmx   

1996 / fotografía alberto moreno

Los espacios de este jardín de niños son contenedores de un proyecto pedagógico de vanguardia, y en ellos se plasma su filosofía, su metodología y sus objetivos.

 

En su concepción se buscó una expresión pura y transparente, que fuera de reflejo de las actividades educativas que allí se realizan: una planta sencilla y moderna que articula en forma de U las necesidades del programa. La fachada de acceso queda flotando sobre el jardín en declive y enfatiza las virtudes del corte transversal.

 

En materia de colores, se utilizó el blanco como integrador general y los colores primarios para identificar los rincones de aprendizaje. Se trata, según los principios pedagógicos que guían al centro, de espacios de juego y trabajo, diseñados desde y para los niños, rompiendo con la configuración del aula tradicional.

 

En su funcionalidad se buscó la máxima seguridad, incorporando celosías protectoras en áreas de transición exterior y las circulaciones que salvan los desniveles a base de rampas. El edificio tiene capacidad para 340 niños, divididos en distintos niveles. Unos espacios de servicios comunes incluyen salones, oficinas y la sala de maestras. Las oficinas y el área de administración están situadas en un nivel inferior independiente.